Musas

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viernes, 19 de julio de 2013

Una tarde de verano.

Una raya blanca en el cielo. Fumigándonos. Difuminándose. Aves negras y pequeñas que la envuelven. Cielo celeste. Naranja hacia el lejano horizonte. Sol de atardecer de verano, escupiendo sus últimos destellos que pasan por las hojas y las copas de los grandes árboles. La persiana hasta la mitad. Ni rastro de esa suave brisa. Música como banda sonara de mi vida. Papeles y más papeles en la mesa, salpicados de mi triste y feo escribir. El beso de Time Square a un lado, el rostro de Marilyn a otro. La puerta entreabierta. Las dudas escapan por el armario. Apuntes en la cima de la cama, donde debías estar tú. Desnuda o en pijama, quitándome el deseo de plasmarte aquí. Quitándome el miedo, la inseguridad. Tirando mi bolígrafo azul por la ventana para inundar, con su tinta, el cielo negro de la noche que se acerca.

G. S. Díaz "Una tarde de verano"

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