Musas

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viernes, 4 de abril de 2014

Se hace tarde.

Se me hace tarde. El tiempo pasa más rápido, los segundos son dobles y las hojas que se caen tienen periodos cortos, y cada vez más. La plenitud ya no me espera en esa esquina los fines de semana para acompañarme en mi insensato, infeliz e ignorante caminar. La sonrisa, la que una vez fue perfecta, se borra de este rostro cansado, porque ahora éstas las visten las personas desconocidas, a las que ni puedo ponerles nombres, que vagan por la ciudad. La juventud se me va por momentos, está como ausente, confusa. Es como si ya no me perteneciera, como si huyera de mí, para enlazarse con otros. Y tengo celos. Yo la deseo, no quiero que se vaya de mi lado nunca, a pesar de saber que algún día tendrá que partir, para no volver. Se hace tarde, me corrompo y descompongo, pieza a pieza, ratito a ratito. Se me hace tarde, ya no volveré a tener las mismas oportunidades que dejé escapar. Ni veré otro amanecer igual. Ni tan si quiera un pensamiento parecido caerá. Nada. Lo malévolo no es eso, es que la competición acabó para mí. Y eso que es de esas en las que se gana solo por participar. Y yo perdí.

Gregorio S. Díaz "Se hace tarde"

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