Musas

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viernes, 24 de julio de 2015

La maldición de Shakespeare.

Dice mi media Luna que tengo complejo de príncipe de cuento, que no soy el primero ni el último que se lo cree, cuando pertenezco a un pequeño grupo marginado del reino, dentro de una sociedad bien estamentada, llena de hombres poderosos de corbatas, influenciada por mudas y a veces baratas mujeres. Que por qué no soy como todos, dice, y no regento los burdeles. El casino. La cantina. Que por qué no tomo vino, y no dejo en manos de la suerte mi traicionero destino. Que no me empeñe en los  amores ciegos de una infanta, que con la seda promete, te besa y aprieta, como si le fueran cualidades innatas y no aprehendidas con lujosos tutores. Dice que no dude en que un día llegarán ellos, cortando por lo sano, colocando las cosas en su sitio. No aprobarán un matrimonio entre desiguales, que no me entero, que estoy maldito. Según cuenta, es la maldición de Shakespeare, como si mi historia estuviera escrita con su pluma  y tinta, llena de besos en versos y sobre todo de tragedias. Que no olvide quién soy, y de dónde vengo, que a ella renuncie y entienda, lo que me pertenece y merezco. Que no cimente mis sueños en probabilidades. Todo eso me dijo mi media Luna, antes de apagarse.

Gregorio S. Díaz "La maldición de Shakespeare" 


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