Musas

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miércoles, 1 de agosto de 2018

La forma en que te toco.

La forma en que te toco y acaricio, deberías saber, es una forma heredada. Tímida. Temprana. Que no engaña. La he tenido durante años escondida y ha salido a flote cuando se ha puesto frente a tu piel. Dejando en ti mis huellas.  La he vuelto a poner en práctica. Que hayamos compartido pupitre, eso solo lo hace más noble. Más limpio, seguro y estable. Ya me callé las ganas mientras aprendíamos historia norteamericana. Cuando yo solo quería recomponer un corazón roto y tu tenías el tuyo completo. Desde entonces, ya lo supe. Por eso, no se trata de cuándo nos conocimos, sino de cuándo nos encontramos. Quizá sea el momento perfecto. Yo ya tengo el oxígeno que anteriormente me faltaba. No podía respirar bien. También me he perdonado a mí mismo por todos los fallos, por todo el tiempo que me he tenido alejado del ruido. En la oscuridad, sumido. He tenido que rehacerme, con cada uno de mis pedacitos. Ha tenido que llegar el selecto olvido. Sacar de la mochila todo el peso. Dejarlo todo en la estantería, como trofeo. No olvidar lo aprendido. Mirar atrás, sonriendo, y entenderlo. Hoy no sería quien soy sin aquello. Voy a probar cosas nuevas, no solo esa comida tailandesa. A dejarme llevar. A saborear los nervios antes de darte un beso. Que se me traba la lengua, a tu lado. Toda la vida en una tarde de verano. La forma en que te acaricio y toco, deberías saber, es la única forma de hacer esto que yo quiero. 

Gregorio S. Díaz "La forma en que te toco"

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