Musas

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jueves, 25 de octubre de 2012

Canción de Sentimientos Verdaderos.


Es que es complicado mirar ahora a la estrellas. No, no se ven. Son estas nubes del corazón las que las empañan y nublan. Veo La Luna borrosa ahí arriba, a lo lejos, no me acuerdo de su forma, no me acuerdo de la última vez que la vi, brillante e imponente en la madrugada de la noche. Son las letras que escribí las que hacen daño, ver que la efímera vida del bolígrafo no se compara con el letargo de la mía, con la eterna compañía de la soledad que aumenta cada vez que pienso más y más. Y no es algo que me guste aunque me encante, puede parecer contradictorio pero creo que estar solo es un arte, un arte que se desmorona porque uno no puede llegar a ser tan fuerte.  

Porque nacimos con la extraña sensación de buscar al alma gemela de nuestra razón, pero ¿Qué pasa si la encuentras y la pierdes? Que la razón se parte como el alma y la mente. Ahora toca vivir condenado, condenado a una eternidad, de buscar algo que jamás volverás a encontrar. Es difícil buscar una salida, pero hay que mirar hacia delante y lograrlo sin prisa, porque seguro que está ahí pero nuestros ojos ciegos ni se inmutan ante ella.

Puede que sea verdad, que el amor no exista, como todo lo inmaterial, que todo lo que escribo se borre automáticamente al final, que nadie lo entienda, que nadie lo lea, que si lo ves tú, serán letras ignoradas.  Puede que las miradas no sean tan sinceras como prometen, que la vida está llena de mentiras y de gente que miente, que lo hace por tu bien pero a la vez te hace el mal, que si hacemos caso y lo creemos nuestra culpa será.

Y es que sigo siendo el mendigo de este cuento, borracho de sentimientos, sentado en un banco, con el Sol huyendo en el ocaso, con una lágrima que indica que mi fin está cercano, que ya no lo supero, que vivir en la calle de tu corazón es como sentirse maltratado, por la vida y por ti, por quienes me quisieron y ahora no están aquí. Y es que tú sigues siendo la princesa, esa que no se da cuenta que hay un mendigo en tu puerta, que la tocó varias veces y no fue ignorado y que ya, por pesado, obtuvo la negación de la corte y de palacio.

Me tapo con las sábanas, ¿Qué mas da tenerlas de colorines si eres tú quien aquí falta? Abrazo minutos y cuento recuerdos, vivo mis sueños y mi vida empeño. Escribo letras al ritmo de cada latido, ellos ya no saben si tienen algún sentido, pero será por el futuro o por el mañana, lo único que hay que hacer es tener atenta la mirada en el camino que describimos día a día, paso a paso y segundo a segundo.

Vivir con nostalgia es algo normal, echar de menos tiempos pasados que jamás volverán, la infancia y la juventud, las mejores etapas de la humanidad, y lo que duele de verdad es ver el tiempo pasar, crecer y ver que no eres el mismo, que los de tu alrededor han cambiado tanto que ya ni los conoces, que crees que la vida sería mejor a medida que avanzaba pero lo único que pienso es que es un maldición esto del tiempo que no se para, que no deja de medir, de organizarnos, cuando vivir sería más fácil sin planos  ni horarios. Pero la melancolía sigue y por mucho que intentes olvidar para de nuevo comenzar, sólo puedes recordar para tú volverte a estancar en lo de siempre, un amor imposible, que fue lo más grande que tuviste, que ahora echas de menos por tu presente triste. Y digo yo que alguna vez lo habrá feliz y entonces volverás a recordar pero sólo para describir un romance increíble y poco duradero que te dio las esperanzas para buscar otro verdadero.

No hables de amistad, cuando alguien ha sentido algo tan grande como el amor, el ser amigos de nada servirá, ¿Para qué? ¿Para torturarte más? Por más años que pasen el sentimiento siempre quedará, es algo delicado, pero el amor nunca se borra y siempre deja algo guardado, algo que te recuerda que no todo está olvidado, algo que te dice que todo era distinto, que cambian tanto las cosas, que te arrepientes de las que hiciste por instinto, que hay que ver que cada mañana algo te falta al amanecer, que cada sonrisa no será como la de ayer. ¿Cuánto tiempo me queda para olvidar? Mirar el reloj sin cesar es algo que no me ayuda, el amor no se convierte en amistad al lento paso de las agujas.

Toda una aventura gritarle al mundo lo que siento, toda una locura hacer que puedan jugar con lo que siento, sé que tu amor es banal y ya tiene otro cuerpo, recuerda las promesas pero no dejes de olvidar todas las apuestas, que yo iré siguiendo un destino, marcado desde que nací, que no porque no estés voy a morir. Qué fácil es verlo escrito y que difícil sería creerlo.

Soy un soldado que ya no tiene ganas para seguir luchando, para seguir blandiendo su espada, porque ya cruzaron con una gran flecha su cota de malla, algo que es peor que sentir miles de balas, malgasto cada suspiro continuando con vida, lo mejor sería partirme en dos y dejar de sufrir en el campo de batalla. Una vida así no puede ser vivida.

Mi cuerpo desecha momentos, el dolor es más grande que el arrepentimiento, el miedo que tenía lo sigo teniendo pero se hace realidad, cada día que pasa lo tengo que soportar más y más, y me tengo que olvidar de pensar, de buscar recuerdos que para ti ya no son nada, que estás forjando otros, que no te acuerdas de todas esas madrugadas en las que no dormía por ti, en el enfado de las noches, en el amor que te di, en cada palabra y gesto que mi corazón sentía, que lo decía de verdad, que no mentía. También borraste aquello que sentías por mí, recuerdo que decías que sin mi no podías vivir, que lo habías intentado  y que ya nada era igual, que era yo la pieza clave de tu felicidad. Yo no lo veía y a la vez daño me hacía, no soy un poeta más, soy quien a ti sus poemas dedica. Y quizá lo tenga que dejar de hacer, si me olvidaste y me borraste no te las mereces, alguien está esperando que mi boli le escriba, que me quiere y me desea y yo sigo pensando en tu pupila. Necesito una señal para darle un giro a mi vida.

G.S.Díaz "Canción de Sentimientos Verdaderos"

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