Musas

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viernes, 15 de marzo de 2013

Mi propia época dorada

El presente para alguien que vive su presente siempre es imperfecto, sobre todo para aquel que ha leído tanto que vive dentro de los libros, para esos que escriben tanto que ya solo viven en sus letras, para esos que imaginan miles de viajes, tantos que nunca se podrían realizar, al menos no todos en una sola vida. Es una realidad que no puedes remediar, es un vacío que se busca, día a día, rellenar: libros, películas, imaginación  antigüedades, relatos, artistas. Ahora entiendo que cada uno tiene su propia Edad de Oro, cada uno sabe cuándo hubiese sido la mejor época para vivir, unos han nacido temprano otros, como yo, tarde.

Pero el caso es que no lo elegimos, el milagro de la vida es tan caprichoso que quiere que vivamos aquí y ahora por algo. Puede ser para que los que vengan, en un futuro, no dejen de pensar en esta época como la Edad de Oro para ellos. Y así, cada años, cada siglo tiene su explicación y su encanto. Cada época bien marcada tiene su reputación por siempre. Y el pasado nunca muere, siempre está ahí, en el aire, siempre podemos tocarlo aunque no tengamos la menor idea, solo hay que saber apreciarlo, saber imaginarlo, dejar los problemas adultos y sentirte niño cada día, cada vez que lees una frase que se gestó en la mente de un artista frustrado hace cientos de años, ¿Acaso eso no es algo mágico? ¿Algo que te da a pensar? Yo solo espero que, si leen esto en el futuro, cuando ya haya perecido y solo queden mis huesos sobre la faz de esta tierra, sepan que yo tenia mi época preferida para vivir que no era esta, por eso estas lineas, y que si a ellos les pasa lo mismo con mi época,  que no sean tontos, disfruten de la vida real, del presente pero no sean tan necios para negarse de los placeres del pasado, porque es algo tan único que solo alguien único los podrá apreciar.

G. S. Díaz "Mi propia época dorada"

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