Musas

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viernes, 14 de febrero de 2014

Querida mía, dos puntos.

Querida mía, dos puntos.


Te escribo estas líneas para saber qué haces, cómo te va. Quiero que sepas que sigo estando ahí, a tu lado, como siempre, cual fantasma, cual demonio o ángel, lo que prefieras, sobre tu hombro. Allí tienes mi mano para solucionar cualquier problema. Yo también te noto aquí. Supongo que es normal, que somos uno en dos, y que eso jamás cambiará. Es una buena manera de estar conectados, ¿no crees? Mejor así que de cualquier otra forma: por más lejos que estemos, un hilo unirá nuestras mentes. Y que voy a pedir más, es todo lo que necesito de ti. Y creo saber que es recíproco. Porque no importa lo nuevo, lo que ahora nos enaltece o desvanece cada minuto, lo que nos hace llorar o reír. Lo que de verdad importa es tener un hueco para cosas como esta escribir. Y puedo jurar que lo haré cada día especial de cada año que el tiempo decida a la humanidad otorgar. Hasta el final. El hilo no se va a cortar. Lo sé. Qué locura ¿no? No. Sí. No sé. Da igual. Es una buena manera de continuar, es un bonito, lento y dulce final.

Gregorio S. Díaz "Querida mía, dos puntos"

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