Musas

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domingo, 4 de septiembre de 2016

Quiero que lo sepas.

 Ya llegó, quiero que lo sepas. Llegó el día, se acabó. Ya no seré más. Te acordarás por siempre de alguien que ya no será. Porque ya no soy. Desde que te fuiste, o te dejé ir, me abandonaron muchas otras personas, algunas por miedo, otras por indiferencia y otras por orgullo. Unas que no supe valorar y otras que, al quererme agarrar, de sus dedos resbalé. Se me han ido tantas cosas...Ella también. La Juventud. Esa que me colmaba de alegría, picardía y ganas. Esa que deja tras de sí la agonía de alguien que cambia. Que envejece. Que muere. Que deja tras de sí una alma atormentada y destrozada. Por un pasado que no se puede cicatrizar ni con puntos de hormigas. Un pasado al que no se puede volver ni por agujeros de gusano. Un pasado que no se puede remendar, y que ni la ausencia eterna de ti mitiga. Y no todo es por ti, debes saber también. Tú me tuviste. Joven. Adolescente. Fuerte. Lleno de vida y espuma. Completo de ambición y de locura. De sonrisa perfecta. Razón de más por la cual, hace ya, te pedí que en días como hoy, me recordaras, cuando ya no soy. Así, como me tienes en tu cabeza. Lejos de esta maldición que la mía despeja. Quiero que lo sepas, ahora que nada nos une ni aprieta. Que te enteres, cuando leas esto, si te da por meterte, allá por el mes de diciembre. Que cuando, dentro de años, te pregunten por mí, respondas con los recuerdos y no por lo que, a partir de ahora, puedas sacar de mí. Porque ya no hay nada que exponer a relucir. 

Gregorio S. Díaz "Quiero que lo sepas."

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